lunes, 20 de diciembre de 2010

Minicuento de Antonio Mora Vélez



HISTORIA PROFUNDA

Jesús no entendió el guiño de ojo que le hizo el centurión al ponerle el hisopo con hiel en los labios, sino horas después de resucitado, cuando viajaba por el mar Muerto en un bajel de José de Arimatea, con rumbo a la fortaleza de Masada, refugio de sus amigos guerrilleros, los zelotes.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Capitán de la esperanza - Antonio Mora Vélez

GRAN CAPITÁN DE LA ESPERANZA

Por Antonio Mora Vélez.

A mi profesor Eduardo Pastrana Rodríguez

Bolívar cabalga de nuevo.

Así lo sienten hoy los ríos y los valles,

la cordillera y las llanuras de los Andes

y el sur moreno de todas sus ciudades.

Bolívar está de regreso en América.

Le acompañan un aborigen perseguido,

una madre sin pan,

un niño descalzo,

un campesino desplazado de su tierra

y un obrero empobrecido

y burlado.

Bolívar es otra vez la voz

de los pueblos que luchan

contra el Imperio voraz

que les arrebata sus riquezas

y es también un grito de paz y libertad

en el corazón de los parias.

El viento de Los Andes riega hoy

las luces de Bolívar

sobre todo el continente

y su pensamiento es agua buena

que hace reverdecer su proclama de unidad

mestizo-americana

y es voz airada de protesta

contra los mezquinos que

se repartieron la Gran Patria

y se la entregaron al enemigo de sus sueños.

Una ráfaga de ese viento ha llegado

hasta mi rostro y me dice

que ya es hora de levantar la voz

y de rescatar el huerto

con todas sus semillas

y de instalar la verdad en los caminos

para recobrar el rumbo libertario.

Y mis ojos ven a Bolívar

al valiente general grancolombiano

cabalgando su Palomo

y llamando a la batalla por la dignidad

latinoamericana

y ordenando expulsar a los mantuanos

que sepultaron las ilusiones

de los patriotas de ayer.

Y lo ven hojeando sus frases lapidarias

advirtiéndole a los halcones imperiales

que se les agotó el tiempo,

que no podrán plagar más a nuestra América

de dolor y de miseria

ni de marionetas asesinas.

Que la libertad es sinónimo

de paz, de techo y miel

y que se descubre en las palabras del maestro

que nos libera de las sombras

y en las manos que curan.

Y lo ven mis ojos con visión de patria

a Bolívar...al Libertador de cinco cielos,

al gran capitán de la esperanza

escuchando las voces que le dicen

desde el Río Grande hasta la Patagonia:

¡Suba, mi General, al caballo alado del futuro!

¡Convoque a su alrededor a todas las banderas!

¡Desenvaine la espada de sus triunfos aplazados!

¡Ordene disparar todas sus ideas! ¡Que ya suenan

los clarines de la nueva independencia!

Juana Julia Guzmán - Alexis Zapata Meza


Juana Julia Guzmán

Alguien caminó entre nosotros sin ensuciarse

del sucio que nos ensucia


No naciste con el destino de Marilyn Monroe

que para ganarse la vida

le bastaba su enorme sonrisa vaginal.

A ti el Sinú te asignó una sonrisa corta

que no te alcanzó para la misericordia.

Rechazaste lo del designio y te metiste en la voluntad.

A los insaciables les quitaste de sus propias bocas

el pan que nos esquilmaban,

de sus sangres en mezquindad la conciencia que nos ocultaban.

A la gente atacada por la impiedad les enseñaste

extraer de las tinieblas las sombras que dan fuerza.

En 1.492, conquistaron tu inocencia.

En 1.592, adoctrinaron tu alma.

En 1.692, borraron tu memoria.

En 1.792, te quemó el inquisidor.

En 1.892, te fusilaron generales de la patria.

En 1.992, se excusaron los reyes católicos,

fueron quinientos años con la infamia de un Cristo caído

impuesto en el alma.

En este Sinú hemorroidal, delimitado por el miedo y el dolor,

tú caminaste entre nosotros sin ensuciarte de ese sucio

con que nos vamos ensuciando.

Estaremos, oh Pabla, amando tus caminos

por encontrar en ellos las huellas de nuestros pasos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Parlamento de Escritores del Caribe

A continuación presentamos algunos de los textos leídos en el Parlamento de Escritores del Caribe contenidos en los tres libros, de autores de la tertulia, lanzados durante el evento.

La Hacienda - Alexis Zapata Meza

En el Sinú hay una hacienda

En la hacienda hay un toro

En el toro hay unos cachos

En los cachos hay una muerte

En la muerte hay un dolor

En el dolor hay un sueño

En el sueño hay un peón

En el peón hay una tierra

En la tierra hay un patrón

En el patrón hay un desprecio

En el desprecio hay una herida

En la herida hay una víctima

En la víctima hay un mantero.

La víctima en el mantero

La herida en el desprecio

La tierra en el patrón

El sueño en el peón

La muerte en el dolor

El dolor en los cachos

Los cachos en el toro

El toro en la hacienda

La hacienda en el Sinú.

martes, 30 de noviembre de 2010

Fábula - Rubén Darío Otálvaro


Joseph K. padre, tosco y déspota, obliga al pequeño Joseph K. hijo, a torturar a su mascota Thai. Le da un cigarrillo y le ordena quemarle la lengua, las yemas de los dedos, las mejillas, las orejas y el ano. El chiquitín gato siamés que otrora ronroneaba feliz al sentir la caricia de la mano infantil y corría por toda la casa, curioso, alegre y cariñoso; ahora es una leve sombra que tiembla y se orina y huye aterrorizada al escuchar los pasos de su tiranillo amo. Años después el padre muere y el niño ya hombre se hace padre y al nacer su hijo, Joseph K. le trae como obsequio de bienvenida un inocente y tierno minino siamés.